Los temores que los empresarios del rubro gastronómico de la comuna de Concón tenían frente al cierre de la avenida Borgoño se hicieron realidad, debido a una sustantiva baja en sus ventas durante los primeros días en que ha operado la suspensión del tránsito en esa neurálgica arteria costera debido a trabajos de reparación.
Así lo manifestaron varios locatarios que tienen restaurantes en las cercanías de la Caleta Higuerillas, lugar que literalmente parece un pueblo fantasma producto del escaso flujo vehicular y peatonal que ha significado el corte en el sector de Cochoa. En ese punto, se inició el pasado 15 de marzo la reparación de un socavón, cuyas obras se extenderán a lo largo de cinco meses.
mala señalética
De acuerdo con los empresarios gastronómicos del lugar, las ventas ya han descendido entre un 40 y un 50 por ciento en comparación a un otoño normal.
"Desde que cerraron la calle en Cochoa se ha notado una baja de público en los restaurantes, sobre todo en los días de semana. Diría que un 50 por ciento en comparación a un invierno normal", asegura Francisco Figueroa del local "Calypso".
Algo similar manifiesta Nidia Vea del "Don Chicho", quien sostiene que "las ventas han bajado, no se ve nada de gente y esto está muerto. Antes sin el corte todos los días había gente. Para mí es terrible, porque las ventas me han bajado en 40 por ciento". Sin embargo, advierten que el corte del tránsito no sería el principal causante en la reducción de sus ventas, sino también la mala señalización.
En este sentido, aseguran que sus clientes tienden a perderse por no conocer las rutas alternativas para acceder al borde costero de la comuna de Concón.
"La gente en general se pierde, pero también hay muchos que llaman harto por teléfono y hay que explicarles cómo llegar", cuenta Francisco Figueroa.
Rodrigo Olivares, del " Club Costa", comparte ese diagnóstico, indicando que "los clientes han bajado porque los automovilistas tienen que darse una tremenda vuelta y los desvíos están mal informados. No hay señalética y, por eso, las personas no saben por dónde tienen que cortar para llegar acá".
"Se nota mucho"
Por su parte, Alejandra Verdejo, del restaurante "El Secreto de la Abuela", añade que "estamos recién nomás con el corte y nos ha bajado demasiado. Se nota mucho en la semana, la gente tiene que irse acostumbrando, porque las personas de afuera se pierden". La empresaria agrega que lo único que compensa es que los residentes de los nuevos proyectos inmobiliarios bajan a almorzar los fines de semana.
Fuente: mercuriovalpo.cl
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